Todos conocéis un poco la osteopatía en los adultos: las cargas tensionales, los movimientos repetitivos, el estrés mental o emocional, las malas posturas, los golpes y las caídas, el dormir poco y mal, la mala dieta… la lista es interminable. Todos ayudan a desequilibrar un cuerpo que trabaja constantemente para autorregularse, regenerarse y sanarse a sí mismo.

Si todas estas causas de desequilibrio son típicas en los adultos, ¿por qué tratamos a los niños pequeños? ¿Qué problemas pueden tener ellos?¿Cómo se les puede ayudar con osteopatía?

Voy a daros unas pocas razones para que comprendáis el porqué de la osteopatía en los bebés.

Cuando hablamos de traumas, o estrés, el nacer es uno de los primeros traumas a los que se enfrenta un recién nacido, ya nazca por cesárea o sea un parto natural.

Desde la fecundación hasta que el feto nace, todas y cada una de las células se alimentan, respiran y sienten a través de la madre.

Hay muchos estudios que demuestran el efecto del estado de la madre sobre el feto a lo largo de su formación. Si la madre fuma, bebe, toma antibióticos, sufre una separación, o el estrés de perder a una persona querida, todo ello influye de manera directa al embrión en desarrollo, el sistema neuroendocrino de la madre es el mismo que el del hijo.

Todos aquellos pensamientos que la madre tenga van a tener un efecto sobre la criatura que se está formando: los miedos, las alegrías, todo.

Aún no hemos llegado a la parte del nacimiento, pero imaginad por todo lo que pasa la criatura antes de ser independiente.

Para que comprendáis el tema del parto os voy a dejar caer un poco de anatomía, no os asustéis, todo muy sencillo.

La cabeza de un recién nacido es un poco distinta a la de un adulto. Los huesos de un adulto están osificados, y se unen entre ellos a través de unas articulaciones que llamamos suturas, que según la osteopatía permiten, más que movimiento en sí, cierta flexibilidad entre los huesos.

Los huesos de un bebé no están totalmente osificados, no tiene aún suturas, es un cráneo mucho más plástico y flexible que el de un adulto. Es como un balón un poco deshinchado.

En la naturaleza nada pasa por nada, los huesos del cráneo tienen una gran flexibilidad porque cuando la criatura nace debe pasar idealmente con la cabeza primero a través de un túnel óseo, la cavidad pélvica de la madre, que en muchísimas ocasiones es demasiado estrecha para el cráneo de la criatura.

El cuerpo es muy sabio, los “Huesos” del bebe se solapan para reducir el diámetro del cráneo permitiendo el paso a través del canal ya mencionado.

La historia no termina aquí, una vez la cabeza está fuera del cuerpo, debe recuperar su tamaño natural, y no siempre lo hace como es debido, uno de los componentes más importantes para que ello suceda de manera correcta es la primera inspiración del bebé.

Una vez la cabeza está fuera, nos queda el resto del cuerpo, los hombros con sus pequeñas clavículas, ¿vais viendo las posibles lesiones que se pueden crear?

Cuando la cabeza está fuera, la criatura va a inspirar por primera vez a través de sus propios pulmones, se empieza a separar de la madre físicamente y a respirar de manera autónoma. ¡ Cuántos cambios para esta pequeña personita!

Con la ingesta de leche materna empieza por primera vez a activarse todo el sistema digestivo que hasta el momento no ejercía sus funciones, ¿os preguntáis por qué tienen cólicos?  ¡Su sistema digestivo nunca había trabajado hasta este mismo momento! Se lo hacían todo y ahora debe empezar a ser autónomo.

Esta es una posible causa de los cólicos, que un cierto tiempo pueden ser normales, pero hay muchas otras posibles causas.

Los niños pueden sufrir de:

Bronquitis

Asma

Cólico

Otitis

Hipos

Alteraciones del sueño

Alteraciones cutáneas.

Problemas con la evacuación

Flatulencias

Irritabilidad

Regurgitaciones

Deformación del cráneo

 

No os voy a dar detalle de por qué y cómo un niño tiene un síntoma, si queréis más información pedidla, será un placer contar todo aquello que pueda.

Tan solo me gustaría añadir una breve y sencilla explicación referente a las otitis, tan comunes en los pequeños.

Todos habéis tenido alguna vez dolor de oído, ¿verdad?

Básicamente es un problema de drenaje. Imaginad que un bebé nace con los famosos “fórceps”. Es un bebé que llora bastante y duerme mal y además a los pocos meses empieza a tener otitis, que no acaban de curarse. Los pobres padres que no saben qué hacer, siguen los consejos de un doctor y le dan antibióticos por miedo a que se perfore el tímpano.

No hay nada malo en ello si es una infección puntual y ya está, se convierte en un problema si la otitis estaba causada por un problema de drenaje, en este caso el antibiótico no lo va a desbloquear, aquí es donde entra la osteopatía.

En el interior del cráneo, y curiosamente coincidiendo con suturas craneales, (¿os acordáis de lo que eran? Eran articulaciones entre distintos huesos), pasan los senos venosos craneales. Si estas suturas están demasiado comprimidas, o rígidas, o no hay la suficiente flexibilidad, no van a ejercer su función de bombeo sobre el sistema venoso, habrá estagnación de los fluidos, seguidamente inflamación y finalmente infección.

Otras posibles causas de problemas en los niños:

El cordón umbilical alrededor del cuello.

Bebés prematuros sufren de problemas respiratorios porque nacen antes de que los pulmones estén completamente listos para la acción.

Partos muy largos.

Problemas a la hora de llevar a cabo la primera inspiración.

Cesárea. También ocasiona sus problemas.

Fórceps, ventosa…

La lista es interminable.

Como veis la vida empieza con dificultades desde el primer momento.

 

Tendemos a pensar que a los bebés no les pasa nada, pero creo que vale la pena escucharles un poco y ayudarles en lo que se pueda.

 

Todos hemos gateado alguna vez.

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